Todo lo que chupo

Voy a hablar de una verdad.
Solo una.
Puede que la única.

Soy un pozo. Un agujero negro, todo lo que se me acerca lo chupo, lo succiono, me lo trago y desaparece para siempre. Estoy vacío y a la vez soy el vacío. Nada me alcanza, nada me satisface, por lo que tomo y tomo y tomo hasta dejar vacío al resto. Hasta que te dejé vacía a ti. Y ahora me he hecho más grande, porque te has ido, me has dejado recordándote en todo lo que veo, todo me hace pensar en ti y debo tenerlo, porque debo tenerte a ti. Pero nunca es suficiente, porque estoy vacío y soy el vacío.
Esta negrura grita por poseerte, que cures su sed con tus besos, que seas mía a la mañana, por la tarde con tus amigas, en la noche en nuestra cama. Mía con tus ojos de estrella, en mis sueños, también en los tuyos. Mía. Siempre. Mía.  Y ahora me doy cuenta que también esta verdad está manchada de mentira. Porque en mi amor inmortal por ti te empujé al pozo, caíste en el agujero. Me doy cuenta que nunca te fuiste porque ahora eres parte de mí, tú, con tus ojos de estrella. Nosotros, en la oscuridad.
Te tengo, es todo lo que me importa.
Somos vacío juntos.


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